Para nada quiero parecer dramática, pero se me da muy bien. Un drama barato, pero drama al fin.
Y bien, aparentemente puedo hacer como que nada pasó y que todo está bien. Realmente lo está.
¿Por qué habrían de estar mal las cosas? Es que ¡carajo! siento que ''nada más no puedo ver la mía''.
De un tiempo para acá nada me tiene satisfecha.
Mi recámara está hecha, de vez en cuando, un desmadre. Y mi vida también.
Una que otra cosa fuera de su lugar, a medias. Sitio propicio para el desquicie total. En serio.
Que si hace frío, que si hace calor. Que si quiero ir a la escuela, que si no. Que se me hace tarde para ir a la escuela y prometo que no volverá a pasar. Que quiero gastar exactamente 51 pesos a la semana para ahorrar los 49 que me sobran del presupuesto semanal, pero a la más mínima tentación chocolatera, fritanguera y papitera me gasto lo que no y termino sin dinero y sin ilusiones. Que si ya no hay libros en la biblioteca que me urge leer. Que es lunes, martes o viernes. Que pretendo despertarme temprano todos los días y pasa todo lo contrario. Que duermo hasta tarde para amanecer con una tremenda cefalea, o una tremenda lumbalgia. Amanecer sin hambre de nada. De absolutamente nada. Pero... ¿Qué se le va a hacer a todo eso? Quizás escribirlo en tinta azul, sobre una hojita de papel cuadriculado, después hacerla bolita y proceder a aventarla por la ventana. Aventarla y que le caiga a alguien en el ojo derecho y que le deje un moretón. Enterarte del suceso y soltar una sonora carcajada. Jajajear tantito. Disculparse otro tantito y prometer que la próxima vez no aventarás una bolita de papel llena de todos tus lamentos. La próxima vez aventarás un cuaderno y se le clavará a alguien en el cachete el espiral. Volver a pedir tantitas disculpas y prometer que la próxima ocasión no aventarás ni una bolita de papel llena de lamentos y mucho menos el cuaderno entero. Ahora si no aventarás nada. Y así que chiste tiene la vida.
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