En cuanto a mi, nada me ha costado. Nada me ha pesado.
Nada me ha pesado, aunque lleve 10 meses llorando por las noches.
Aunque hayan días en los que no pueda más con la ansiedad.
Nada me ha costado, aunque en lugar de sonreirle al amanecer, le entregue el peor de mis gestos.
Aunque a pesar de tener hambre de todo, todo, prefiera dormir a destiempo.
Aunque sea mi pesadilla que llegue la noche. Que llegue el día. Que se termine la tarde.
Nada me ha pesado,de verdad.
Nada me ha costado, en serio.
Visitantes, trotamundos.
¿Para qué ir al cielo al morir si desde la tierra el cielo se ve mejor?
lunes, 4 de mayo de 2015
martes, 3 de junio de 2014
Me marchité para no marcharme.
Es como la antesala de algo maravilloso.
Después de haber esperado tanto tiempo, llegó. Llegó con todo lo que había pedido, justo cuando, justo cómo y justo dónde.
He de mencionar, que, al parecer, fue una espera mutua.
Decidimos entonces que, iriamos a paso lento. Conociéndonos y reconociendonos. Dandole tiempo al tiempo...
Ahora, pasadas algunas semanas, preferiría marcharme para no marchitarme. Eso porque de pronto no entiendo o lo sobre entiendo todo.
Todavía no distingo entre los límites del tiempo y del espacio. Todavía no distingo lo normal de lo anormal cuando de pocas palabras hablamos. Cuando después de sabernos diario, a toda hora, nos empezamos a saber menos y recordar otro poco menos. ¿O tal vez todo se queda en los límites propios?
Tal vez mientras más lento el pasó tratamos que fuera, más rápido fuimos.
O tal vez, solo estoy equivocandome otra vez, mientras nada pasa.
Después de haber esperado tanto tiempo, llegó. Llegó con todo lo que había pedido, justo cuando, justo cómo y justo dónde.
He de mencionar, que, al parecer, fue una espera mutua.
Decidimos entonces que, iriamos a paso lento. Conociéndonos y reconociendonos. Dandole tiempo al tiempo...
Ahora, pasadas algunas semanas, preferiría marcharme para no marchitarme. Eso porque de pronto no entiendo o lo sobre entiendo todo.
Todavía no distingo entre los límites del tiempo y del espacio. Todavía no distingo lo normal de lo anormal cuando de pocas palabras hablamos. Cuando después de sabernos diario, a toda hora, nos empezamos a saber menos y recordar otro poco menos. ¿O tal vez todo se queda en los límites propios?
Tal vez mientras más lento el pasó tratamos que fuera, más rápido fuimos.
O tal vez, solo estoy equivocandome otra vez, mientras nada pasa.
domingo, 9 de febrero de 2014
Sin afan de convertir los ''nunca'' en ''siempre'' a propósito, me atrevo a decir que nunca nos encontraremos nuevamente.
De un día a otro, todo se tornó de cálido a frío. Ya no había días favoritos ni horas antecedidas por semanas de espera. Primero ya no hubo perfume, después ya no existieron los abrazos. Finalmente, aunque nuestras miradas se cruzaran, aunque nuestros cuerpos pasaran uno al lado del otro, nos dejamos de ver.
Nuestro sino era el de encontrarnos, permanecer un rato y nada más. No dudo que estuvimos el tiempo justo, el necesario para conocernos poco y desconocernos otro tanto. Es obvio que te echo de menos, pero confío en que el tiempo hará de las suyas para parecerme a ti, para que ya no me importes, para que ya no quiera buscarte.
De un día a otro, todo se tornó de cálido a frío. Ya no había días favoritos ni horas antecedidas por semanas de espera. Primero ya no hubo perfume, después ya no existieron los abrazos. Finalmente, aunque nuestras miradas se cruzaran, aunque nuestros cuerpos pasaran uno al lado del otro, nos dejamos de ver.
Nuestro sino era el de encontrarnos, permanecer un rato y nada más. No dudo que estuvimos el tiempo justo, el necesario para conocernos poco y desconocernos otro tanto. Es obvio que te echo de menos, pero confío en que el tiempo hará de las suyas para parecerme a ti, para que ya no me importes, para que ya no quiera buscarte.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Búsquedas
Estaba buscando el contacto mínimo con tu pecho para no sentir nuestra taquicardia
pero buscando el sitio exacto para percibir la taquisfigmia en tu muñeca. Y en tu cuello.
Estaba buscando rutas mejores para no encontrarte y entre tanta búsqueda me perdí.
Y mientras me buscaba, encontré el camino más largo para no encontrarnos más.
El camino más largo para que mi voz no la perciban tus oídos.
El camino más largo para que no me distingan tus ojos.
El camino más largo para que mis manos no te alcancen.
El camino más corto para alejarnos más pronto.
sábado, 23 de marzo de 2013
Una frase
Pica y replica, incluso hace eco.
Cuando fue emitida no tuvo ningún efecto, pero minutos después, el receptor, al parecer, logró decodificar el mensaje.
Mensaje que, tal vez, solamente estuvo sujeto al ''tergiverso'', por lo que prefirió desoír.
¿Fue un ''vete, estás quitándome mi tiempo''? No es paranoia, su cara, su gesto eran la respuesta a la pregunta. Evidentemente no había intenciones de charlar. ¿Cómo ha de regresarte el tiempo que le quitó?
En alegrías unilaterales se pasa el tiempo.
Cuando fue emitida no tuvo ningún efecto, pero minutos después, el receptor, al parecer, logró decodificar el mensaje.
Mensaje que, tal vez, solamente estuvo sujeto al ''tergiverso'', por lo que prefirió desoír.
¿Fue un ''vete, estás quitándome mi tiempo''? No es paranoia, su cara, su gesto eran la respuesta a la pregunta. Evidentemente no había intenciones de charlar. ¿Cómo ha de regresarte el tiempo que le quitó?
En alegrías unilaterales se pasa el tiempo.
''Mientras más solo, mejor''.
sábado, 26 de enero de 2013
26 de enero del 2013, presente.
26 de enero del 2013: en general, me dejaste felizmente imbécil. Gracias. ♥
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Que miedo llegar a los 20 años y no ser textualmente activo.
No tergiversen el mensaje.
¿No te da miedo llegar a los 20 años y ser textualmente inactivo? Si no te da miedo, es explícito el por qué.
Dentro de muy poquito (¡mañana!) cumpliré 19 años. Cabe mencionar que eso de hacer propósitos de año nuevo no se me da, no me gusta. Sin embargo, antenoche estaba recordando todo lo que me he llegado a proponer de manera espontánea y que por falta de voluntad, o no sé de qué, no he podido lograr. Entre taaaantos ''propósitos'' está el de leer. Si, así, leer a secas. Nada de ''leer más'' o ''leer cosas más interesantes y útiles''. Durante los últimos 14 años de mi vida, lo más que he llegado a leer en serio son 7 libros, otros cuantos los he dejado inconclusos.
De esos 7 libros, 2 han sido de la dichosa ''filosofía barata''. Cuál ha sido mi sorpresa, que a pesar de ser de ese tipo de lectura me sentí bastante bien. Y no exactamente por su contenido, sino por lo que pasó después. Leer no es solamente saber que unir una letra con otra forma una sílaba o que la unión de varias sílabas forman una palabra. Para nada. Leer va más allá de eso, es saber que esas letras y esas sílabas forman algo que tiene un gran peso, un gran impacto. Algo que tiene un gran significado, que incluso una letra por más sola que se vea, tiene sentido. Leer fortalece la imaginación, la capacidad de comprender no solo lo que leemos, sino que también, lo que nos rodea; fortalece la capacidad de análisis.
¿Qué estoy esperando?
Al principio hice mención de mi edad porque, al menos en mi caso, el número 19 aún no adquiere un peso significativo. En cambio, el número 20 si. Pensar en llegar a los 20 ha logrado despertarme de una manera estrepitosa. ¡Que miedo llegar a los 20 y seguir siendo textualmente inactiva! ¡Que miedo llegar a los 20 y permitir que la flojera y la irresponsabilidad se apoderen de mis días! Porque a veces me siento como una partícula que espera ser impulsada por algo, como una particula posada en la mano de alguien que decide aventarme con un golpe de los dedos de su otra mano.
Algo así siento, pero pues no. Además, esa es otra historia.
Actívate—me dije.
Algo así siento, pero pues no. Además, esa es otra historia.
Actívate—me dije.
domingo, 16 de diciembre de 2012
sábado, 8 de diciembre de 2012
Episòdico.
El grupo dominante podrá estar blindado contra artillería pesada o ligera, pero no contra una sociedad cultivada que conozca sus derechos y reconozca sus obligaciones. Opiné en facebook.
Si bien hace falta derrocar al grupo dominante, también hace falta cultivar al grupo oprimido y fortalecer al coexistente grupo de resistencia para lograrlo. ¿Para qué enseñarle a hacer trincheras y bombas molotov? los dominantes tienen a su al rededor todo el blindaje que puedas imaginar, las bombas no les harán nada, salvo al blindaje humano del que disponen, que están ahí más por la necesidad y obligación que por la vocación de defender a alguien que le mira por debajo de los hombros. Realmente es eso lo que el grupo en el poder quiere que suceda. Que sin querer o queriendo poco, los integrantes del grupo oprimido/de resistencia se peleen entre ellos mientras intentan dominarlos por debajo de la tierra.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Esas fiestas.
Tengo ganas de ir a una de esas fiestas que organizaba mi familia paterna. Esas fiestas motivadas por los XV años de alguna prima, el bautizo del bebé de la tía que se embarazó bien joven o por la boda de alguien.
Esas fiestas que se hacían en un salón, que empezaban a las 8:00 p.m. y que apestaban a humo de cigarro y a alcohol. Que sabían a mole con pollo, a refresco de limón y a pastel. Que sonaban a salsa, a merengue, a vals o a payaso de rodeo. Viborita de la mar, de la mar, dependiendo de la ocasión. Esas fiestas llenas de niños chiquitos que corren por todo el salón como animales en pleno campo, tronando globos. Típicos globos azules, rosas, blancos, amarrados en un hilo, adornando el perímetro del salón. Las mesas cubiertas por manteles semi blancos, percudidos, porque son rentados y quienes los rentaron primero los llenaron de salsa roja, verde, de pastel, de mole, de refresco. Sillas plegables, color negro, con el logotipo de la cervecera patrocinadora. ¡Los recuerditos que odiamos tanto en casa! Si, esos servilleteros con encaje y con la leyenda a penas legible: Mis XV años. Mi bautizo. Mi primera comunión. Los saleritos, las muñequitas de porcelana, los ''pomos''.
La tía que se lleva como mil bolsas llenas de todo eso. Además del ''itacate'' para los familiares que no pudieron asistir. O los huesitos de pollo para el perro. O el gato.
Fiestas que terminaban a las 3:00 a.m. y que propiciaban tu regreso a casa en taxi. Muriendote de sueño ya. Con dolor de piernas por tanto bailar, con un zumbido en los oidos por el volumen altísimo al que estaba la música. Con una panza enorme por tragar tanto pastel. Regresar a casa con la bolsita de dulces si era una fiesta infantil o con la morralla, que te ganaste en el volado del bautizo, en la bolsa del pantalon o del vestido.
Unas semanas después, ver el vídeo o las fotos de la misa y de la fiesta. Carcajearte un poco porque el festejado se tropezó en el altar de la iglesia o que si lo aventaron a la hora de morder el pastel y lloró. Poquito, pero lloró.
Esas fiestas, dónde la familia convivía. A su manera, pero lo hacía. Y lo sigue haciendo, pero sin nosotros. O nosotros sin ellos. Era bonito.
Esas fiestas que se hacían en un salón, que empezaban a las 8:00 p.m. y que apestaban a humo de cigarro y a alcohol. Que sabían a mole con pollo, a refresco de limón y a pastel. Que sonaban a salsa, a merengue, a vals o a payaso de rodeo. Viborita de la mar, de la mar, dependiendo de la ocasión. Esas fiestas llenas de niños chiquitos que corren por todo el salón como animales en pleno campo, tronando globos. Típicos globos azules, rosas, blancos, amarrados en un hilo, adornando el perímetro del salón. Las mesas cubiertas por manteles semi blancos, percudidos, porque son rentados y quienes los rentaron primero los llenaron de salsa roja, verde, de pastel, de mole, de refresco. Sillas plegables, color negro, con el logotipo de la cervecera patrocinadora. ¡Los recuerditos que odiamos tanto en casa! Si, esos servilleteros con encaje y con la leyenda a penas legible: Mis XV años. Mi bautizo. Mi primera comunión. Los saleritos, las muñequitas de porcelana, los ''pomos''.
La tía que se lleva como mil bolsas llenas de todo eso. Además del ''itacate'' para los familiares que no pudieron asistir. O los huesitos de pollo para el perro. O el gato.
Fiestas que terminaban a las 3:00 a.m. y que propiciaban tu regreso a casa en taxi. Muriendote de sueño ya. Con dolor de piernas por tanto bailar, con un zumbido en los oidos por el volumen altísimo al que estaba la música. Con una panza enorme por tragar tanto pastel. Regresar a casa con la bolsita de dulces si era una fiesta infantil o con la morralla, que te ganaste en el volado del bautizo, en la bolsa del pantalon o del vestido.
Unas semanas después, ver el vídeo o las fotos de la misa y de la fiesta. Carcajearte un poco porque el festejado se tropezó en el altar de la iglesia o que si lo aventaron a la hora de morder el pastel y lloró. Poquito, pero lloró.
Esas fiestas, dónde la familia convivía. A su manera, pero lo hacía. Y lo sigue haciendo, pero sin nosotros. O nosotros sin ellos. Era bonito.
martes, 23 de octubre de 2012
Bolita de papel.
Para nada quiero parecer dramática, pero se me da muy bien. Un drama barato, pero drama al fin.
Y bien, aparentemente puedo hacer como que nada pasó y que todo está bien. Realmente lo está.
¿Por qué habrían de estar mal las cosas? Es que ¡carajo! siento que ''nada más no puedo ver la mía''.
De un tiempo para acá nada me tiene satisfecha.
Mi recámara está hecha, de vez en cuando, un desmadre. Y mi vida también.
Una que otra cosa fuera de su lugar, a medias. Sitio propicio para el desquicie total. En serio.
Que si hace frío, que si hace calor. Que si quiero ir a la escuela, que si no. Que se me hace tarde para ir a la escuela y prometo que no volverá a pasar. Que quiero gastar exactamente 51 pesos a la semana para ahorrar los 49 que me sobran del presupuesto semanal, pero a la más mínima tentación chocolatera, fritanguera y papitera me gasto lo que no y termino sin dinero y sin ilusiones. Que si ya no hay libros en la biblioteca que me urge leer. Que es lunes, martes o viernes. Que pretendo despertarme temprano todos los días y pasa todo lo contrario. Que duermo hasta tarde para amanecer con una tremenda cefalea, o una tremenda lumbalgia. Amanecer sin hambre de nada. De absolutamente nada. Pero... ¿Qué se le va a hacer a todo eso? Quizás escribirlo en tinta azul, sobre una hojita de papel cuadriculado, después hacerla bolita y proceder a aventarla por la ventana. Aventarla y que le caiga a alguien en el ojo derecho y que le deje un moretón. Enterarte del suceso y soltar una sonora carcajada. Jajajear tantito. Disculparse otro tantito y prometer que la próxima vez no aventarás una bolita de papel llena de todos tus lamentos. La próxima vez aventarás un cuaderno y se le clavará a alguien en el cachete el espiral. Volver a pedir tantitas disculpas y prometer que la próxima ocasión no aventarás ni una bolita de papel llena de lamentos y mucho menos el cuaderno entero. Ahora si no aventarás nada. Y así que chiste tiene la vida.
Y bien, aparentemente puedo hacer como que nada pasó y que todo está bien. Realmente lo está.
¿Por qué habrían de estar mal las cosas? Es que ¡carajo! siento que ''nada más no puedo ver la mía''.
De un tiempo para acá nada me tiene satisfecha.
Mi recámara está hecha, de vez en cuando, un desmadre. Y mi vida también.
Una que otra cosa fuera de su lugar, a medias. Sitio propicio para el desquicie total. En serio.
Que si hace frío, que si hace calor. Que si quiero ir a la escuela, que si no. Que se me hace tarde para ir a la escuela y prometo que no volverá a pasar. Que quiero gastar exactamente 51 pesos a la semana para ahorrar los 49 que me sobran del presupuesto semanal, pero a la más mínima tentación chocolatera, fritanguera y papitera me gasto lo que no y termino sin dinero y sin ilusiones. Que si ya no hay libros en la biblioteca que me urge leer. Que es lunes, martes o viernes. Que pretendo despertarme temprano todos los días y pasa todo lo contrario. Que duermo hasta tarde para amanecer con una tremenda cefalea, o una tremenda lumbalgia. Amanecer sin hambre de nada. De absolutamente nada. Pero... ¿Qué se le va a hacer a todo eso? Quizás escribirlo en tinta azul, sobre una hojita de papel cuadriculado, después hacerla bolita y proceder a aventarla por la ventana. Aventarla y que le caiga a alguien en el ojo derecho y que le deje un moretón. Enterarte del suceso y soltar una sonora carcajada. Jajajear tantito. Disculparse otro tantito y prometer que la próxima vez no aventarás una bolita de papel llena de todos tus lamentos. La próxima vez aventarás un cuaderno y se le clavará a alguien en el cachete el espiral. Volver a pedir tantitas disculpas y prometer que la próxima ocasión no aventarás ni una bolita de papel llena de lamentos y mucho menos el cuaderno entero. Ahora si no aventarás nada. Y así que chiste tiene la vida.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Entre dramas y cosas simples.
A la altura de nosédónde en mi cerebro, tengo estancado un relato.
Siempre si, siempre no. Ante una acción carente de impulsos, de motivaciones... a la mera hora me arrepiento de lo que planeo hacer.
No quería caer en dramatismos, tampoco en simplicidades.
Es ahora o nunca. Agrego un intento y resto un hubiera o al revés. No sé qué hacer. No sé para qué.
Aunque tal vez si sé para qué, pero no lo quiero aceptar. Estoy yendo encontra de mi naturaleza quizás. Me autoengaño, un poco... o mucho.
Temerosa frente a los actos precipitados, fobia de actos tardíos. ¿Qué hacer? No quiero ser yo, pero tú no lo serás. Lo sé.
¡Efímera y simple historia! No entiendo el punto más alto de ésta discusión interna.
Tú, yo, mi otra pseudo-yo... nadie.
Siempre si, siempre no. Ante una acción carente de impulsos, de motivaciones... a la mera hora me arrepiento de lo que planeo hacer.
No quería caer en dramatismos, tampoco en simplicidades.
Es ahora o nunca. Agrego un intento y resto un hubiera o al revés. No sé qué hacer. No sé para qué.
Aunque tal vez si sé para qué, pero no lo quiero aceptar. Estoy yendo encontra de mi naturaleza quizás. Me autoengaño, un poco... o mucho.
Temerosa frente a los actos precipitados, fobia de actos tardíos. ¿Qué hacer? No quiero ser yo, pero tú no lo serás. Lo sé.
¡Efímera y simple historia! No entiendo el punto más alto de ésta discusión interna.
Tú, yo, mi otra pseudo-yo... nadie.
viernes, 6 de enero de 2012
Autoretrato
Tan complicado puede llegar a ser el realizar un autorretrato. Bueno, al menos para mi lo fue.
Cursar la asignatura de expresión gráfica implicó que un autorretrato fuera mi evaluación final.
Alguna vez, en la TV escuché que un autorretrato es el trabajo más complejo que un artista
puede hacer. Caray... ¡pero si yo ni artista soy! ¿Imaginas el trabajo que me costó?
Se dice que es un ejercicio difícil porque requiere de conocerse a si mismo lo mayormente posible para lograr
los resultados queridos. Intentar lo anterior parece fácil cuando no se piensa en la ''subjetividad''.
¿Qué tan objetivamente te miras a ti mismo? ¿Alguna vez has pensado que eres de una manera pero sucede
algo y te das cuenta de que, realmente no eras así? Pues eso mismo es lo que se suele reflejar en un autorretrato si es que no te conoces lo suficiente. Algunos autorretratos ¿Por qué no se parecen a su autor?
Por el hecho de que se plasmaron en él de una manera subjetiva, es decir, ignorando todo aquello que forma parte de ellos mismos o bien, aumentando cosas que no tienen. Al mirarte de manera objetiva, captas todo lo que hay en ti: defectos, virtudes, colores, tonos, tamaños... y si de realizar un autorretrato se trata, debes no solo captarlos, sino aceptarlos y no intentar modificarlos, y después de eso plasmarlos en el material que vayas a hacerlo.
Aquí mi trabajo ;)
Sinceramente... ¡no me parezco!
Además de haberme mirado de manera subjetiva, me hace falta mucha práctica.
Tecnica: dibujo a lápiz.
Cursar la asignatura de expresión gráfica implicó que un autorretrato fuera mi evaluación final.
Alguna vez, en la TV escuché que un autorretrato es el trabajo más complejo que un artista
puede hacer. Caray... ¡pero si yo ni artista soy! ¿Imaginas el trabajo que me costó?
Se dice que es un ejercicio difícil porque requiere de conocerse a si mismo lo mayormente posible para lograr
los resultados queridos. Intentar lo anterior parece fácil cuando no se piensa en la ''subjetividad''.
¿Qué tan objetivamente te miras a ti mismo? ¿Alguna vez has pensado que eres de una manera pero sucede
algo y te das cuenta de que, realmente no eras así? Pues eso mismo es lo que se suele reflejar en un autorretrato si es que no te conoces lo suficiente. Algunos autorretratos ¿Por qué no se parecen a su autor?
Por el hecho de que se plasmaron en él de una manera subjetiva, es decir, ignorando todo aquello que forma parte de ellos mismos o bien, aumentando cosas que no tienen. Al mirarte de manera objetiva, captas todo lo que hay en ti: defectos, virtudes, colores, tonos, tamaños... y si de realizar un autorretrato se trata, debes no solo captarlos, sino aceptarlos y no intentar modificarlos, y después de eso plasmarlos en el material que vayas a hacerlo.
Aquí mi trabajo ;)
Sinceramente... ¡no me parezco!
Además de haberme mirado de manera subjetiva, me hace falta mucha práctica.
Tecnica: dibujo a lápiz.
lunes, 26 de diciembre de 2011
A veces
Después de marcharme, él y yo seguimos en contacto.
Cada semana, el buzón contenía 2 cartas suyas, regularmente llegaban
los días lunes y jueves, rara vez llegaban los sábados. Al día siguiente, enviaba
su respectiva respuesta. Procuraba llevarla a la oficina de correos antes de las
12:00 para que le llegara al día siguiente. Me alegraba que, a pesar de que estabamos
lejos, uno sabía del otro lo suficiente. Quizás no nos decíamos todo, pero siempre era
lo más esencial. Sin percatarme de ello, pasaron algunos meses, para ser exacta, tres.
Cartas iban, cartas venían, en ellas: risas, bromas, algunos sueños, varías pesadillas,
dilemas, tonterías, fotos, canciones, simples pero entrañables saludos y unos que
otros "besos y abrazos de papel".
Cada semana, el buzón contenía 2 cartas suyas, regularmente llegaban
los días lunes y jueves, rara vez llegaban los sábados. Al día siguiente, enviaba
su respectiva respuesta. Procuraba llevarla a la oficina de correos antes de las
12:00 para que le llegara al día siguiente. Me alegraba que, a pesar de que estabamos
lejos, uno sabía del otro lo suficiente. Quizás no nos decíamos todo, pero siempre era
lo más esencial. Sin percatarme de ello, pasaron algunos meses, para ser exacta, tres.
Cartas iban, cartas venían, en ellas: risas, bromas, algunos sueños, varías pesadillas,
dilemas, tonterías, fotos, canciones, simples pero entrañables saludos y unos que
otros "besos y abrazos de papel".
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